Encontrando Esperanza
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¿Quién hubiera pensado que un día despertaríamos y todo tenía que parar, todo tenía que cambiar?

Mientras escribo esto, estamos entrando en el octavo mes de “cautividad” en respuesta a la pandemia del coronavirus. Mi clamor a Dios es cada vez más fuerte día a día. “Cuánto tiempo, oh, Señor, ¿debemos seguir esperando?

Durante el cuarto mes de la cuarentena, la inactividad de conectarnos físicamente y funcionar de la manera ya comenzaba a molestar. Aburrimiento, irritabilidad, inquietud y la sensación de inutilidad empezó a tomar efecto. En una conversación con nuestro personal, acordamos que hornear alimentos para venderlos en línea sería una buena manera de ocupar nuestro tiempo. Esto también vino con la esperanza de que de alguna manera pequeña pudiéramos recaudar fondos para la misión Columbana. Inicialmente, ofrecimos nuestros productos solamente a amigos cercanos. Eventualmente, nuestro círculo de partidarios se hizo más amplio a de manera oral, por amigos que contactaron a sus familiares y red de amigos, entonces finalmente tuvimos nuestro primer comprador “oficial” que ordeno dos piezas de pastel de pollo redondo.

Nuestro entusiasmo y emoción se vino abajo cuando recibimos una foto de los pasteles que ordenó. ¡Se desmoronaron! Con tanta vergüenza, recuerdo que me disculpe profusamente. Mirando a la imagen del pastel desmoronado, sentí que la esperanza con la que habíamos comenzado de repente se derrumbó…la luz parpadeante de la esperanza se suponía que nos llevaría a algún lugar se había extinguido.

El Papa Francisco dijo, “En medio de tanta tiniebla, necesitamos ver la luz de la esperanza y ser hombres y mujeres que traigan esperanza a los demás”.

He aprendido que la esperanza da a luz al coraje, y el coraje nos conduce a la creatividad; y que la creatividad abre las puertas de los frutos del espíritu que habita en nuestro interior. Pero uno puede preguntarse, “¿Qué viene antes de la esperanza?” Creo que es confianza. Y antes de la confianza, la gratitud.

La experiencia del pastel colapsado no nos detuvo, pero nos motivó a mejorar nuestro producto en línea. Nos despertamos cada día con anticipación de lo que está por venir. Es una pequeña aventura, pero se siente bien ser productivo. A partir de ese pequeño destello de esperanza, se siente bien el poder ser productivo. Seguimos aferrados a nuestra esperanza.

La esperanza conduce a la libertad. Que nos afirmemos en la esperanza día a día. “Regocíjense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación, continuando firmes en la oración”. - Romanos 12,12

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