Una Difícil Despedida

 finales de 1952 y principios de 1953, (hace 70 años), los misioneros Columbanos se hicieron cargo de la administración espiritual de la Parroquia de Ba en Ba Fiji. Nuestra relación con la gente de esta enorme parroquia se forjó a través de tiempos difíciles y buenos tiempos, a través de pruebas y cooperación, a través de luchas y unión a lo largo de los años. Sin embargo, el sábado 25 de febrero de 2023, terminamos nuestro servicio en la parroquia . No obstante, los lazos y vínculos con la Parroquia de Cristo Rey y con las personas con las que muchos de nosotros Columbanos caminamos y trabajamos durante los últimos setenta años, seguramente permanecerán.

Los sacerdotes Columbanos que trabajan en Fiji, junto con nuestros estudiantes y misioneros laicos, se dirigieron a Ba para esta despedida. El P. Peter O´Neill, Director Regional Columbano de Oceanía viajó desde Australia. La mayoría de los sacerdotes diocesanos del la División Occidental de la Arquidiócesis y muchos feligreses de las parroquias vecinas e incluso de Suva honraron la ocasión con su presencia.

Los feligreses se reunieron en el centro parroquial de cada pueblo y la comunidad de la parroquia, de diez grandes aldeas en las tierras altas, seis aldeas en la costa y las seis comunidades que conforman el área de la ciudad de la parroquia. En primer lugar, todos se reunieron en la iglesia de Cristo Rey para una Misa de acción de gracias concelebrada en la que el principal celebrante fue el P. Peter O´Neill, mientras que la homilía fue dada por el P. Columbano Feliciano Fatu.

Las personas de la parroquia sintieron la necesidad de decir adiós a los Columbanos de la manera que mejor saben hacerlo, ofreciendo una solemne y elaborada Ceremonia Tradicional Fiyiana. Esta ceremonia implicaba el ofrecimiento de muchos dientes de ballena (Tabua), la planta yagona, la ofrenda de esteras y de un cerdo y cultivos de raíces para la fiesta (magiti). En esta mezcla, los feligreses ofrecieron otro diente de ballena buscando el perdón de los Columbanos por cualquier negligencia, mala conducta por parte de ellos a través de los años. Esto se llama en fiyiano matanigasau. El P. Columbano Pat Colgan aceptó su Tabua del perdón hablando en su propio dialecto Ba. Los Columbanos luego correspondieron ofreciendo nuestro matanigasau a las personas buscando su perdón y por nuestros errores y las heridas que pudimos haber causado a la gente de la parroquia.

Cada aspecto de la ocasión fue hecho a la perfección a costa de tiempo, y sacrificio, y gastos por parte de la gente y de la parroquia misma. Se erigió una puerta especial de Columbano a la entrada de la escuela de Santa Teresa, para que fuéramos recordados en la Parroquia Ba, y una placa conmemorativa se develó en la pared de la iglesia. La liturgia, cantos, lecturas fueron impecables. La perfección fue el sello distintivo del día baja la dirección del P. Pat Colgan, el último de los sacerdotes Columbanos de la parroquia de Ba, quien el martes anterior vio al P. Pío Matotolu, un sacerdote de la Arquidiócesis instalado como el nuevo sacerdote de la parroquia de Cristo Rey en Ba.

Después de que se completaron las ceremonias formales, los representantes de otras comunidades étnicas incluyendo las comunidades indo- fiyianas y las comunidades Rotuman, y otras de la ciudad y aldeas personalmente expresaron su agradecimiento y recuerdos los Columbanos que trabajaron con ellos. Todo esto indica la mezcla multiétnica de la parroquia.

Luego empezó el entretenimiento con danzas y cantos proporcionados por los jóvenes de la parroquia. Una banda en vivo de un pueblo cercano fue el verdadero éxito y tuvo a la gente bailando casi sin parar hasta bien entrada la noche. Antes del almuerzo los Columbanos presentes fueron obligados a cortar los pasteles de “Gracias y Adiós”. Casi 600 personas fueron alimentadas sin esfuerzo por grupos de mujeres de la parroquia.

En la noche anterior, la Junta de Gobierno del Colegio Xavier invitó a los padres Columbanos a una comida relajante y suntuosa, en el auditorio del colegio. De nuevo, esto fue en reconocimiento de que los Columbanos fundaron el Colegio Xavier en 1953 y trabajaron en el colegio hasta 1987 cuando entregaron su administración a los Hermanos Montfort de San Gabriel. El colegio es ahora gobernado por una junta de Gobernadores/Fideicomisarios de la Parroquia de la Arquidiócesis de Suva.

Mientras descendía la oscuridad, los feligreses de las aldeas abordaron los autobuses a regañadientes para regresar a casa, llevando consigo las ollas vacías y las canastas de comida, pero bien satisfechos con las celebraciones de un largo día.

Ahora que todo está en calma, y que estamos todos de vuelta en nuestros respectivos ministerios puedo reflexionar de nuevo lo que esta despedida ha significado para todos los presentes. El hecho de que la gente haya hecho tanto por esta despedida de nosotros muestra cuanto aprecian las contribuciones y sacrificios que los Columbanos han hecho en esta y otras parroquias del oeste de Fiji a través de los años. Realmente pusieron sus corazones y alma en estas ceremonias, muy raramente he visto estas ceremonia hechas con tanta solemnidad y dignidad. Tales ceremonias completas de Fiji rara vez se ven hoy en día excepto en las ocasiones más especiales. Vamos a extrañar la parroquia de Ba, pero podemos estar orgullosos de nuestro legado dejado allí en los campos de la educación, y la evangelización, el diálogo interreligioso, la defensa de los problemas raciales, la paz, promoción de la armonía interreligiosa e interracial, y siempre preocupados por la difícil situación de los pobres.

Sí, de hecho fue difícil decir adiós después de 70 años.

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