Vida Generosa

Señor de la vida abundante, nos llamas a vivir
con corazones generosos y manos abiertas.

Como la viuda que dio sus últimas monedas,
ayúdanos a confiar completamente en Tu providencia.

Enséñanos que la verdadera riqueza no se encuentra en
lo que acumulamos, sino en lo que damos con amor.

Que ofrezcamos nuestro tiempo, talentos y tesoros libremente,
sabiendo que Tú proveerás para nuestras necesidades.

Transforma nuestros corazones de la escasez a la abundancia,
del miedo a la confianza, del egoísmo a la desinteresada.


Amén.