Tu Indigno Servidor

Señor, por estos santísimos sufrimientos que nosotros,
Tus indignos siervos,
devotamente recuerdan,
y por tu santa Cruz y muerte,
líbranos de las penas del infierno,
y ten a bien llevarnos a donde llevaste al ladrón penitente
que fue crucificado contigo.

Tú que vives y reinas con el Padre
y el Espíritu Santo, un Dios, para siempre.


Amén.