La salvación de mi alma

Inmaculado Corazón de María,
lleno de amor a Dios y a la humanidad,
y de compasión por los pecadores,
me consagro enteramente a ti.

Pongo en tus manos la salvación de mi alma.

Que mi corazón permanezca siempre unido al tuyo,
para que aborrezca el pecado, ame a Dios y a mi prójimo,
y alcance la vida eterna
junto con aquellos a quienes amo.


Amén.