La pureza del Cordero

Santa Inés,
tú elegiste a Cristo como tu único Esposo
y le permaneciste fiel frente al fuego y la espada.

En un tiempo que lucha por comprender el valor de la pureza,
intercede por nosotros.

Ayúdanos a custodiar nuestro corazón y nuestra mente,
manteniéndolos centrados en la belleza del Señor.

Que, como tú, reconozcamos que nuestra verdadera dignidad
se encuentra en ser hijos amados de Dios.


Amén.