La perseverancia del siervo

Padre celestial,
por medio del ejemplo de san Vicente y santa Mariana Cope
nos muestras que tu gracia es suficiente para toda prueba.

Ya sea frente al fuego del martirio
o en el aislamiento de las colonias de leprosos,
ellos te sirvieron con alegría.

Concédenos un corazón servicial
que no retroceda ante la dificultad.

Que sepamos encontrar a Cristo en el sufrimiento
y ofrecer nuestra vida
como un sacrificio agradable a ti.


Amén.