La oración matutina de Cristo

Padre celestial,
el Evangelio nos muestra que tu Hijo se levantaba muy de madrugada,
cuando todavía estaba oscuro,
para retirarse a un lugar solitario a orar.

Enséñanos la necesidad del silencio y la soledad.

Ayúdanos a dar prioridad a nuestra relación contigo
por encima de las exigencias de la multitud.

Que nuestro trabajo brote de la oración
y que encontremos nuestra fortaleza
en los momentos de quietud que pasamos a solas contigo.


Amén.