He aquí el Cordero

Padre todopoderoso,
tú enviaste a tu Hijo para ser el Cordero
que quita el pecado del mundo.

Al escuchar el llamado a ?venir y ver?,
concédenos la gracia de seguirlo.

Abre nuestros oídos para escuchar cuando nos llama por nuestro nombre
y abre nuestro corazón para permanecer con Él.

Que nuestra vida refleje la alegría de haber encontrado al Mesías,
para que otros sean conducidos hacia Él por medio de nosotros.


Amén.