La fuerza del desierto

San Antonio,
tú dejaste las comodidades del mundo
para buscar a Dios en el silencio del desierto.

Enfrentaste los ataques del enemigo
con la oración y el ayuno.

Intercede por nosotros,
para que no nos dejemos seducir
por las riquezas materiales de este tiempo.

Concédenos la disciplina para vencer nuestros vicios
y la claridad espiritual para reconocer la presencia de Dios
en los ?desiertos? de nuestra propia vida.


Amén.