Fe en la vida diaria

Jesús, Tú caminaste entre personas comunes
y santificaste la vida cotidiana.

Ayúdanos a reconocerte
en nuestras rutinas y responsabilidades.

Que nuestro trabajo, nuestras conversaciones
y nuestro descanso se conviertan en ofrendas de amor.

Enséñanos que la santidad se encuentra
no solo en los momentos extraordinarios,
sino en la fidelidad a Ti cada día.

Camina con nosotros y bendice todo lo que hacemos.


Amén.