Días Ordinarios, Corazones Sagrados

Señor Jesús, en el tranquilo ritmo de la vida cotidiana,
escondes Tus mayores regalos.

Ayúdanos a ver lo sagrado en la rutina,
a ofrecer nuestras tareas mundanas con amor,
y a llevar Tu luz a momentos ordinarios.

Que nuestros corazones ardan con fidelidad incluso en la simplicidad.


Amén.