Defendiendo la divinidad

San Hilario, tú permaneciste firme frente a los errores de tu tiempo
para proclamar la verdadera naturaleza de Cristo.

Concédenos una parte de tu valentía.

En un mundo que con frecuencia busca disminuir lo sagrado,
ayúdanos a mantenernos firmes en la fe.

Que confesemos siempre a Jesucristo como verdadero Dios
y verdadero hombre, y que esta verdad sea el fundamento
sobre el cual construyamos toda nuestra vida.


Amén.