El buey mudo de la gracia

Santo Tomás,
tú dedicaste tu vasto intelecto
al servicio de la Verdad,
y sin embargo reconociste
que todo lo que escribiste
era ?paja? comparado con la visión de Dios.

Concédenos amor por el estudio
y un amor aún más profundo por la Eucaristía.

Ayúdanos a usar nuestra inteligencia
para glorificar a Dios,
pero mantén siempre nuestro corazón humilde
y hambriento del Pan de Vida,
al que tú tan bellamente alabaste.


Amén.