La autoridad de la Palabra

Padre celestial,
nos asombra la autoridad con la que tu Hijo hablaba;
aun los espíritus impuros le obedecían.

Te pedimos hoy que hagas resonar tu Palabra poderosa
en lo profundo de nuestro corazón.

Silencia las voces de la ansiedad, del orgullo y de la avaricia
que claman dentro de nosotros.

Que tu paz reine en nuestras almas y concédenos la gracia
de escuchar tu voz con un corazón dispuesto a obedecer
y a seguirte.


Amén.