¡El Mejor de los Años!
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¡Iba a ser el mejor de los años! Al menos es lo que pensé en enero de 2020. Los equipos del proyecto Warmi Huasi tenían sus planes de acción en marcha con los municipios locales para mejorar la vida de los niños y adolescentes en las afueras del note de Lima, Perú, en la ciudad de San Benito, distrito de Carabayllo.

Los niños y los jóvenes estaban de vacaciones y los de San Benito habían comenzado sus actividades de verano con nosotros. Los equipos de Warmi Huasi se estaban preparando para las actividades del año en los clubes de tareas y lectura, para mantener a los niños seguros y ayudarlos a convertirse en ciudadanos activos a través de los comités de niños y adolescentes.

Luego vino marzo, antes de que nos diéramos cuenta de lo que estaba pasando, estábamos en cuarentena, también conocido como confinamiento, debido a la pandemia del coronavirus. Desde marzo 16, 2020, hasta la primavera de 2021, los niños y adolescentes no han tenido una vida normal, encerrados en sus casas, ¡trece meses y contando!

Nuestra primera respuesta fue distribuir todos los libros en los clubes de lectura a los niños y adolescentes en un programa llamado “bolsas de lectura” tanto en Lima como en Ayacucho. Los voluntarios, tomando medidas de bioseguridad, pusieron un determinado número de libros y materiales en una pequeña bolsa de compras y se las entregaron a las familias, en un sistema de rotación cada dos semanas. También se comunicaron otros materiales de manera virtual para ayudar a las familias a unirse para resolver acertijos que tuvieran mensajes de paciencia, tolerancia y unidad. Se llevaron a cabo competencias, y nuestros psicólogos estuvieron en comunicación con todos los niños y adolescentes ofreciendo apoyo y también escuchando a los padres.

Muchos padres que trabajaban en el sector informal perdieron sus trabajos y de repente de la noche a la mañana la gente se volvió más pobre y sin saber como alimentar a sus hijos y pagar sus cuentas. Lima fue la más afectada. En medio de esta oscuridad vino una luz brillante, las madres de los clubes de tareas se reunieron en cuatro áreas diferentes de San Benito y comenzaron las cocinas comunitarias, uniendo sus recursos para alimentar a sus familias.

Como dice la organizadora comunitaria de Warmi Huasi, Luz Figueroa, quien vive San Benito: “Las cocinas comunales fueron muy importantes y una respuesta fundamental para contrarrestar la pandemia, ya que muchas familias se quedaron sin trabajo y muchas de ellas se vieron afectadas por esta enfermedad. Más del 80% de las familias en el área han sido alimentadas a través de las cocinas comunales. Los principales beneficiados son las familias que menos tienen, como madres solteras, adultos mayores, niños y adolescentes”.

Luz nos escribió las palabras de dos organizadoras de las cocinas comunitarias:

Dina Torres de la cocina comunal de la capilla del Sagrado Corazón dice, “la cocina comunal es un apoyo muy importante para muchas familias, especialmente para alimentar a niños y ancianos”. Mientras que Sonia Canaza de la cocina comunitaria de los Cipreses dice, “la cocina comunitaria me ayuda mucho, a alimentar a mi familia y también a mis vecinos en la vecindad. De esta manera ayudamos a los niños a tener al menos un plato de comida, ya que muchos padres y madres se quedaron sin trabajo y no tienen manera de alimentar a sus hijos. ¿Qué hubiera sido si no hubiéramos abierto nuestra cocina comunitaria?”

Sin el apoyo de generosos benefactores, las cocinas comunales no habrían podido seguir adelante. Como tengo contactos a través del mundo Columbano y a través de nuestras revistas, pensé en un esquema de solidaridad llamado "SOLFAM", que es la solidaridad entre familias de otras partes del mundo Columbano a familias que viven vidas precarias en Perú. Con las donaciones que recibió el programa, pudimos hacer una gran diferencia en las comidas que se servían.

Como señala Luz, "Asimismo, el tipo de alimentos que proporcionan las cocinas comunitarias, verduras y ensaladas tres veces por semana, es equilibrado, mejorando la salud de todos los beneficiarios. Además, es importante destacar el gran apoyo que diferentes personas ofrecieron voluntariamente, y el programa del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social es de vital ayuda para la continuidad de las cocinas comunitarias. Estas familias no pagan y sin se enferman, son monitoreadas constantemente hasta su mejora".

Luz subraya que las mujeres han descubierto una nueva dimensión en sus vidas, algo que dicen de sí mismas. Rosanita de la cocina comunal Cruz Del Norte dice: "Como buena líder, tengo que cuidar el bienestar de mi comunidad, poniendo mucho esfuerzo en ello y juntos avanzar como una familia unida que somos". Sonia dice: "También como mujeres valientes que somos, siempre nos enfrentamos a resolver cualquier dificultad introducida en nuestra comunidad". 

Con el generoso apoyo de los benefactores Columbanos de todo el mundo, las mujeres pudieron alimentar a sus familias durante la pandemia mundial de coronavirus sin precedentes. Gracias por sus oraciones y apoyo.

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