Un vacío que solo Dios podrá llenar

Solía haber un chiste que decía “mientras existan los exámenes de álgebra, existirá la oración en las escuelas públicas.” La álgebra es importante, pero creo que la oración tiene aún más importancia. Saber de álgebra es una buena destreza, pero poder comunicarnos con nuestro Creador nos da dignidad y nobleza. 

Aquí en San Columbano, las personas se comunican con nosotros muchas veces para ofrecer intenciones para sus oraciones, especialmente cuando se sienten desesperados. Recientemente, una mujer me daba las gracias por rezar por su hijo quien había estado cerca de la muerte y se había recuperado. La situación médica había sido grave, pero su oración le ha dado una nueva perspectiva sobre lo que es un “verdadero desastre.” Haber estado tan cerca de perder a su hijo amado, ya no le impresionan las cosas con tan poca importancia como un sótano inundado.

En este mundo moderno, y a pesar de las vidas tan apresuradas que vivimos, las personas aún sienten la necesidad de orar. Muchas de las cosas que pueden parecer lo suficientemente importantes son verdaderamente superficiales. Pero cuando todo está perdido, sea algo tan importante como salvar una vida o trivial como rescatar tus pertenencias del sótano, no podemos seguir sin la oración. Muchos no conocen esta verdad y parece que otros la han olvidado.

Cada cultura parece haber desarrollado su propia manera de atacar al cielo. Cuando estaba en Japón, había un santuario para el dios zorro, recuerdo ver a una mujer doblegarse ante el dios, dar una vuelta alrededor del sagrario y doblegarse una y otra vez. El dios zorro es conocido por su ayuda con la fertilidad. También ayuda a la agricultura, la industria, la prosperidad y el éxito mundano. Quién sabe que le preocupaba tanto a esta mujer que se acercaba al santuario. ¿Eran sus oraciones una petición, súplica, oración o acción de gracias?

Dicen que “la oración cambia todo,” pero creo que también cambia a las personas, especialmente si se ofrece en el espíritu de Cristo. En la oración que Jesús nos dio, el Padre Nuestro, Él dice “hágase Tu voluntad.” No intenta persuadir al Padre para que obedezca Su voluntad. ¡Cuántos de nosotros hemos descubierto que no hemos recibido lo que pedimos, sino que Dios nos ha dado regalos inesperados!

El Cardenal francés Roger Etchegaray una vez dijo: “los humanos pueden rodearse con los objetos más preciosos, lograr obtener el mayor poder, disfrutar de los placeres de la tierra, pero en él siempre habrá un vacío que solo Dios podrá llenar.”

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