La mesa del Señor

Padre celestial, en esta noche sagrada
en que Tu Hijo nos dio el don de la Eucaristía,
Te doy gracias por el misterio de Su Cuerpo y Sangre.

Enséñame a recibir este sacramento
con humildad, gratitud y amor.

Que el Pan de Vida fortalezca mi alma
y me una más profundamente con Cristo y con Su Iglesia.

Ayúdame a servir a los demás como Él sirvió,
lavando los pies de los necesitados.


Amén.