Durante mi estancia en Pakistán conocí a personas muy importantes que realmente dejaron huella en mi vida. Una de ellas es George Taj, de Lahore. Trabajé con él durante diez años en la parroquia donde sirve como catequista. En ese tiempo también comenzó a trabajar en el campo de la salud, llevando pacientes al hospital. Ese proyecto ha continuado durante los últimos diecisiete años.
George me inspira por la dedicación y el compromiso que demuestra hacia los pacientes. Un ejemplo ocurrió recientemente, cuando un paciente con una fractura en la columna vertebral necesitó una operación de gran importancia. George desempeñó un papel fundamental para conseguir que lo atendiera un cirujano ortopedista, y la operación salió bien. También ayudó a conseguir las dos unidades de sangre que se necesitaban.
Fue verdaderamente inspirador presenciar el éxito de esta operación, que le devolvió la vida al paciente y, esperamos, le permitirá volver a trabajar dentro de uno o dos meses para mantener a su familia.
Este proyecto médico ha dado una nueva oportunidad de vida a muchas personas. Cada año se atiende hasta a 500 pacientes y se realizan entre 20 y 30 operaciones. El proyecto nace de la fe y la compasión. George hace todo lo que está a su alcance para asegurarse de que los pacientes reciban una buena atención.
Lo que hace extraordinario este proyecto es el profundo respeto y la colaboración que existen entre profesionales de la salud de distintas religiones. George es cristiano, la mayoría de los médicos son musulmanes y muchas de las enfermeras son cristianas. Esto crea un ambiente de respeto mutuo donde cristianos y musulmanes trabajan juntos por el bien común: la atención y la recuperación de los pacientes.
Esto me parece especialmente inspirador porque se fundamenta en el respeto y la admiración mutuos, lo que nos ha permitido llevar alivio y sanación a innumerables pacientes a lo largo de los años.
Mi amistad con George ha sido uno de los aspectos más importantes de mi estancia en Pakistán. Aunque ya no vivo en Lahore y ahora resido en Hyderabad, en la provincia de Sindh, visito Lahore aproximadamente tres veces al año y me hospedo con su familia.
Esa amistad y nuestra dedicación compartida a esta labor han producido resultados extraordinarios para muchas personas. Estoy agradecido por haberlo conocido, por haber compartido con él y por formar parte de su vida. Para mí es una verdadera bendición, y creo que también lo es para él.
Nuestros esfuerzos conjuntos han contribuido al éxito de numerosas operaciones y han ayudado a muchas personas a recuperar la salud gracias al cuidado y compromiso de George.
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