El don de la humildad

Jesús, manso y humilde de corazón,
enséñame la belleza de la humildad.

Guárdame del orgullo y de la ambición egoísta.

Permíteme servir sin esperar reconocimiento.
En actos ocultos de bondad, forma mi alma
según Tu Sagrado Corazón.

Que la humildad me abra a una unión más profunda
contigo y a un mayor amor por los demás.


Amén.