Un corazón contrito

Padre misericordioso,
Tú no desprecias un corazón contrito y humillado.

Pongo ante Ti mis pecados y fracasos.
Lávame en Tu misericordia.

Concédeme un verdadero arrepentimiento y un firme propósito de cambiar.

Devuélveme la alegría de Tu salvación
y que mi vida proclame Tu bondad.

Por Jesucristo.


Amén.