Una casa de escucha

Padre celestial, enséñame a reconocer
que el discipulado comienza con la escucha.

En medio de mis responsabilidades y distracciones,
crea dentro de mí un lugar de silencio
donde tu palabra pueda echar raíces.

Ayúdame a escuchar las Escrituras, a quienes necesitan
ser comprendidos y las suaves inspiraciones de tu Espíritu.

Que mis acciones broten de una atención cultivada en la oración
y que mi vida refleje lo que he escuchado de Ti.


Amén.