La Alegría de Confiar

Dios de amor eterno,
Tú concediste a san Lorenzo
la fortaleza para servir con compasión a los pobres
y permanecer fiel hasta entregar su vida.

Enséñame a reconocer a Cristo
en quienes son olvidados,
se sienten solos
o viven en la necesidad.

Que cada gesto de bondad
sea un testimonio vivo del Evangelio,
y que cada sacrificio
me acerque más
a Tu Sagrado Corazón.

Llena mi corazón
de la alegría y la confianza
de saber que nada
podrá separarme jamás
de Tu amor.


Amén.