Tu apóstol y evangelista

Señor Jesús, Tú llamaste a Mateo mientras realizaba
su trabajo cotidiano y lo invitaste a convertirse en tu discípulo.

Gracias por recordarme que ninguna vida queda fuera
de tu llamado y que ningún pasado está tan destruido
que no pueda recibir tu misericordia.

Ayúdame a escuchar tu invitación cuando me llames
a cambiar de rumbo.

Dame la valentía de Mateo para dejar atrás
todo lo que me aparta de Ti y seguirte con un corazón generoso.


Amén.