Un testimonio lleno de alegría

Padre, tú me llamas no a ocultar mi fe, sino a dejar que brille.

Hoy dame el valor y la alegría para vivir
como un testigo visible del Evangelio, por medio de la bondad,
la paciencia, la honestidad y la esperanza.

Que los demás vean en mí no la perfección, sino el amor genuino
de Cristo obrando en un instrumento imperfecto.

Que mi vida, por sencilla que sea, señale a otros el camino hacia ti.


Amén.