San José Obrero

Padre celestial,
por medio del humilde trabajo de san José,
revelaste la dignidad del trabajo
y la belleza de la obediencia silenciosa.

Bendice hoy el trabajo de nuestras manos,
para que te glorifique y sirva a los demás.

Concédenos paciencia en nuestras tareas, perseverancia en la dificultad,
y gratitud por la oportunidad de participar en tu creación.

Que nuestros esfuerzos, por pequeños que sean, se conviertan en ofrendas de amor.
Por Cristo nuestro Señor.


Amén.