Perdona nuestros pecados

Padre misericordioso,
tu amor no tiene límites, y tu perdón
se ofrece libremente a todos los que te buscan.

Te pedimos humildemente que perdones nuestros pecados y purifiques nuestros corazones.

Enséñanos a extender esa misma misericordia a los demás,
incluso cuando sea difícil.

Ayúdanos a dejar el resentimiento y a abrazar la compasión.

Que nos convirtamos en instrumentos de tu misericordia,
reflejando tu bondad en nuestras palabras y acciones cada día.


Amén.