El Pan de Vida

Señor Jesucristo,
solo Tú eres el verdadero Pan bajado del cielo,
capaz de saciar el hambre más profunda del corazón humano.

Perdona mis quejas
y mi constante búsqueda de las riquezas de este mundo,

que nunca pueden dar la verdadera felicidad.
Alimenta mi alma con Tu Palabra
y con el Pan de Vida en este domingo,
transformándome en un instrumento vivo de Tu gracia.


Amén.