Oración Viviente

Padre celestial,
enséñame que la santidad no se encuentra solo en los grandes momentos,
sino también en la fidelidad silenciosa de la vida cotidiana.

Bendice hoy mi trabajo, mi descanso y mis relaciones.

Ayúdame a reconocer Tu presencia en las tareas ordinarias
que tengo delante y a ofrecértelas como una oración viviente.

Que crezca constantemente en la virtud, arraigado en Tu amor,
hasta que cada día se convierta en una ofrenda agradable a Tus ojos.


Amén.