Obreros para la Mies

Padre celestial,
Tú continúas llamando a hombres y mujeres a servir
a Tu Iglesia mediante el sacerdocio, la vida religiosa,
el matrimonio y las vocaciones laicales consagradas.

Abre los corazones para que escuchen claramente Tu voz
y respondan con generosidad.

Anima a las familias a cultivar la fe
y a apoyar a quienes disciernen su vocación.

Fortalece a los seminaristas, a los religiosos
y a todos los que buscan seguirte fielmente.

Que Tu Iglesia nunca carezca de santos servidores
dedicados a proclamar el Evangelio y a cuidar de las almas.


Amén.