Gracia para el Día Oculto

Padre misericordioso, muchos días pasan en silencio
sin celebración ni reconocimiento,
y aun así Tú ves cada acto de amor realizado en secreto.

Bendice nuestros trabajos cotidianos, nuestras conversaciones,
nuestros sacrificios y nuestras oraciones.

Enséñanos a servir sin quejarnos
y a perseverar cuando la santidad parece difícil.

Que cada acto de bondad que pasa desapercibido
se convierta en una ofrenda agradable para Ti.

Haznos recordar que incluso la más pequeña obra fiel
brilla intensamente delante de Tu trono.


Amén.