La Fuerza Silenciosa de la Santidad

Señor Dios, el mundo con frecuencia alaba el orgullo y la autopromoción,
sin embargo, Tu Hijo reveló la belleza de la humildad
por medio del servicio y el sacrificio.

Enséñanos a poner a los demás primero y a buscar
Tu gloria por encima de la nuestra.

Ayúdanos a aceptar la corrección con gracia
y a responder al éxito con gratitud.

Que los corazones humildes hagan espacio para Tu presencia
y se conviertan en instrumentos de paz en un mundo dividido.


Amén.