Dulce Madre Llena de Gracia

Inmaculado Corazón de María, dulce Madre llena de gracia,
enséñanos a atesorar la Palabra de Dios como tú lo hiciste.

Ayúdanos a permanecer fieles en la tristeza y
agradecidos en los momentos de alegría.

Conduce a los pecadores de regreso a Cristo y consuela
a todos los que sufren soledad o temor.

Que tus oraciones maternales nos guíen hacia la santidad
y a una devoción más profunda a Jesús.

Por tu ejemplo, enséñanos a confiar plenamente en Dios
y a amarlo con un corazón indiviso.


Amén.