El Don de Escuchar

Padre celestial, en un mundo lleno de ruido,
enséñame a escuchar: a Ti, a Tu Palabra
y a las personas que pones en mi vida.

Aquieta mi corazón para que pueda oír Tu suave voz
en medio de las distracciones del día.

Dame paciencia para escuchar verdaderamente a los demás sin apresurarme a responder,
y apertura para reconocer Tu guía en lugares inesperados.

Que llegue a ser una persona que sabe escuchar bien,
como María escuchaba y meditaba Tu palabra.


Amén.