Un corazón renovado

Padre misericordioso, algunas veces me aferro
a hábitos, temores y actitudes que me impiden llegar a ser
la persona que Tú deseas que sea.

Dame valor para reconocer lo que debo cambiar
y la gracia para acoger la novedad que me ofreces.

Haz que mi corazón sea dócil en tus manos,
como una tela nueva dispuesta a recibir tu vida.

Renueva mi espíritu para que cada día
pueda amarte con mayor fidelidad.


Amén.