Es una canción que canta las dificultades y las riquezas de la misión. Hecha mientras vivía mi experiencia misionera con el pueblo de las Islas Fiji. Reconoce en los pueblos, sus culturas y su gente la presencia siempre alentadora de un Dios siempre vivo e interesado por los problemas, penas y alegrías de su pueblo. Esta es una versión recreada con Los Musukos.

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