Sostennos Oh María


 

Madre del Redentor,
te encomendamos la Iglesia
que te reconoce
e invoca como a Madre.

A Tí, Madre de la familia humana
y de las naciones,
confiadamente te encomendamos a toda la humanidad,
con sus esperanzas y temores.

No permitas que le falte la luz de la verdadera sabiduría.
Guía sus pasos en los caminos de paz.
Permite que todos conozcan a Cristo,
el Camino, la Verdad, y la Vida.

Sostennos, Oh Virgen María,
en nuestra jornada de fe
y obtennos la gracia de la eterna salvación.

Amén.

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