ASIA/SINGAPUR - El arzobispo con motivo de la fiesta nacional: “Es urgente una nueva generación...

Singapur – “Singapur necesita una nueva generación de líderes”, asegura el arzobispo William Goh con motivo del 54º Día Nacional de Singapur que se celebra el 9 de agosto para conmemorar la independencia de Malasia. “Al celebrar el 54º día nacional de Singapur estamos llamados a dar las gracias a Dios por haber guiado y protegido a nuestra nación durante todos estos años en las pruebas y desafíos. Sin embargo, no dar por descontada la paz, la unidad, la armonía, la seguridad y la prosperidad que estamos disfrutando”, recuerda.

Singapur es una ciudad-estado que se independizó de la Federación de Malasia en 1965. Fue colonia británica y hoy es un próspero centro financiero mundial. También es conocido por su estricta legislación así como por una notable estabilidad y seguridad. “Singapur ha logrado llegar a esta situación gracias a los sacrificios de nuestros predecesores. Una generación de líderes pioneros sentó las bases para el crecimiento de Singapur. Los valores están implícitos en el nacimiento de nuestra nación con la que estamos comprometidos como un pueblo unido, sin tener en cuenta la lengua, la étnica o la religión. Nuestro objetivo es construir una sociedad democrática, basada en la justicia y la igualdad, para que la prosperidad y el progreso alcancen a todos los ciudadanos”, añade el arzobispo quien recuerda que los antepasados del país “construyeron Singapur sobre la base de estos valores gracias a los que Singapur se ha ganado un lugar en el panorama internacional por sus resultados económicos y sus éxitos políticos”.

En su mensaje, el arzobispo describe los nuevos desafíos que enfrenta el país hoy: “Los valores del mundo están cambiando rápidamente; muchos de nosotros pertenecemos a la generación Pioneer y Merdeka estamos desconcertados por la evolución de los valores de la sociedad. De un mundo que colocó a la religión en el centro de la vida pública, hemos pasado a un mundo desprovisto de la presencia de lo sagrado”. “Era un mundo estable en el que los valores perennes de verdad, amor, lealtad, trabajo duro, honestidad e integridad, comprensión tradicional del matrimonio y la familia y la sacralidad de la vida fueron aceptados como baluarte de las tradiciones. Ahora hemos reemplazado estos valores por el relativismo moral, una confusión que conduce al pragmatismo, el individualismo, el materialismo, la desesperación y la cultura de la muerte, sin ninguna preocupación por el futuro de la humanidad y la creación”, lamenta.

“¿Cómo podemos responder como comunidad, como católicos de Singapur, para defender los valores eternos de la verdad y la justicia, el amor y la compasión para poder construir colectivamente una sociedad fraterna y solidaria?”, se pregunta el arzobispo que invita a todos los líderes políticos, sociales o religiosos a buscar una forma de construir una nación en la que “los ciudadanos de Singapur estén unidos”, superando “visiones que a menudo parecen irreconciliables”.

“Lo que se dice sobre el liderazgo político y social también es válido para la Iglesia, en términos de preparación de una nueva generación de líderes. La mayoría de nuestros sacerdotes pertenecen a las generaciones Merdeka y Pioneer. La “generación Pioneer” es la de los nacidos antes de 1949, mientras que la llamada “generación Merdeka” incluye a los nacidos entre 1950 y 1959. Todos ellos vivieron los turbulentos años 60 contribuyendo en gran medida el Singapur de hoy con sus luchas, dificultades y sacrificios.

“En la actualidad, los sacerdotes mayores están siendo reemplazados cada vez más por sacerdotes migrantes que ayudan en las parroquias porque Singapur no tiene suficientes sacerdotes locales. Cuando no hay renovación en el liderazgo de la Iglesia, se pierda la conexión con los creyentes de la nueva generación. La Iglesia se está convirtiendo en una iglesia anciana. No debemos permitir que la Iglesia desaparezca, porque de lo contrario las generaciones futuras crecerán en una sociedad sin Dios” indica.

El Arzobispo desea que se promuevan las vocaciones sacerdotales y religiosas. “Pero no es tan fácil como antes porque consejos evangélicos como la sencillez, la pobreza, la obediencia y la castidad, no son apreciados por las nuevas generaciones crecidas en una sociedad rica e individualista, egocéntrica y promiscua. La vida sacerdotal y religiosa no es atractiva para nuestros jóvenes si no se enamoran de Jesús. De lo contrario, la vida sacerdotal y religiosa corre el riesgo de convertirse en otra carrera, un plato de arroz para los perezosos, una vida de soltero sin compromiso por el servicio desinteresado del Evangelio y de los pobres”.

El mensaje del obispo Goh concluye: “Esta es la razón por la que la archidiócesis debe invertir más para fortalecer y formaren la fe a las generaciones más jóvenes, para que sigan apasionados por el Evangelio porque han encontrado el amor de Jesús de una manera radical”.
 
 
 

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