ASIA/KAZAJISTAN -Mar de Aral: compromiso común para reparar el desastre natural

Astana – “Descubrí el Mar de Aral cuando aún era estudiante universitario y a partir de 1978 comencé a estudiarlo. Lo que he entendido en los últimos años es que el desastre creado por manos humanas puede repararse con esas mismas manos. Mi deseo es salvar a todos los países alrededor de este lago que sufre, que ha comenzado a crecer nuevamente, pero solo en la parte norte. Hoy soy optimista: si todos los gobiernos de los países afectados por el Mar de Aral trabajan juntos, podemos recibir fondos del Banco Mundial y salvar otras zonas”. Es lo que declara a la Agencia Fides Nikolai Vasil'evich Aladin, profesor del Instituto Zoológico de la Academia de Ciencias de Rusia, con sede en San Petersburgo, uno de los principales estudiosos del mundo sobre el desastre ambiental del Mar de Aral, entre Kazajstán y Uzbekistán.

Tras la implementación de un plan intensivo de cultivo de algodón, promovido por la Unión Soviética desde la década de 1960, el lago que era el cuarto más grande del planeta, se vació gradualmente hasta que se redujo un 75% en comparación con el tamaño inicial. Se cree que la causa principal del desastre fue la construcción de canales de riego que causaron la pérdida o evaporación del agua. Según las estimaciones, el canal de Karakum, el más grande de Asia Central, perdería entre el 30% y el 75% del agua.

“Los miembros de nuestro laboratorio están haciendo todo lo posible para garantizar un futuro mejor para todas las naciones bañadas por el lago. Nuestro proyecto ha ido bien en la cuenca norte tras realizar un drenaje. Ahora deberíamos hacer todo lo posible por subsanar el centro y el sur”, agrega el profesor Aladin.

Para confirmar el gran trabajo realizado, las palabras de Jens Thorvald Hoeg, profesor asociado de biología marina de la Universidad de Copenhague, que colabora con el investigador ruso en el estudio del lago: “En gran parte, gracias al profesor Aladin, la parte norte va mejorando en beneficio de la población local y el medio ambiente en general. Esto se debe a la de la presa de Korakal, inspirada en los estudios de Aladin. Así fue posible salvar el agua que en el pasado escapaba por las juntas. Sin embargo, el grave problema actual sigue siendo la parte sur. Tenemos ya en marcha planes para la recuperación y redireccionamiento del agua. Los proyectos están listos y la financiación ya se ha conseguido. Confiamos, esperamos y trabajamos para que el Mar de Aral pueda sobrevivir en beneficio de las generaciones futuras porque si se se ca será uno de los peores desastres medioambientales del siglo XX”.

Sin embargo, una parte de la opinión pública kazaja no aprecia la gravedad del problema ya que las cuestiones sobre el cuidado de la Creación no entran entre las preocupaciones de la población. Por eso, la Iglesia Católica está trabajando para promover la protección del medio ambiente en el planeta. El padre Guido Trezzani, sacerdote responsable de Cáritas en el país, explica a la Agencia Fides: “La cuestión comenzó a surgir hace unos años gracias a las ambiciones del país de convertirse en una potencia como las occidentales. Hay algunas iniciativas, todavía están en fase embrionaria, así como la conciencia ciudadana sobre la importancia de estos problemas. Uno de los aspectos en los que estamos trabajando como Cáritas es introducir en la educación y la cultura propuestas para promover el interés por la protección de la Casa Común, como lo propone la encíclica Laudato si 'del Papa Francisco”. También durante la Expo de Astana, celebrada en 2017, la Iglesia católica aprovechó la oportunidad para reafirmar la importancia de prestar atención a la Creación. “Todas las personas están llamadas a usar de modo prudente la energía: debemos conservarla, aplicarla a actividades dignas y no desperdiciarla. Los responsables de las decisiones importantes deben asegurarse de que la energía se administre sabiamente para el bien de toda la familia humana”, enfatizó el Pontificio Consejo Justicia y la Paz en el documento de presentación del pabellón del Vaticano.

 
 
 

Boletin
Suscripción a Revista