ASIA/COREA DEL SUR - En Adviento la Iglesia relanza la campaña para abolir la pena de muerte

Seúl - Durante el Adviento, la Iglesia católica de Corea del Sur ha vuelto a lanzar su campaña para abolir la pena de muerte en el país. Como la Agencia Fides pudo conocer, la Comisión Justicia y Paz de los obispos coreanos ha llamado a todos los fieles y a todos los ciudadanos de buena voluntad a firmar una petición destinada al Gobierno coreano para que revoque la pena de muerte del sistema legal nacional. Esta es la cuarta vez que la iglesia Católica en Corea participa activamente en una campaña de firmas para abolir la pena de muerte y la condena perpetua.

La petición fue firmada, simbólicamente, por el cardenal Andrew Yeom Soo-jung, arzobispo de Seúl; el arzobispo Igino Kim Hee-joong, presidente de la Conferencia EpiscopalO y muchos otros líderes católicos. Ha sido difundida por todas las diócesis y parroquias católicas, invitando a los fieles a firmar después de asistir a la misa dominical. El objetivo es concluir la nueva recogida de firmas antes del 31 de diciembre y remitir la petición a la 20ª Asamblea Nacional.

En los últimos años se han presentado al Parlamento coreano siete iniciativas especiales para abolir la pena de muerte. De hecho, la Iglesia católica de Corea entregó firmas al Congreso en 2005, 2008 y 2012 y esta última petición contó con la adhesión de más de 85.000 personas y de todos los 26 obispos coreanos.

La Iglesia coreana ha decidido relanzar la campaña abolicionista siguiendo las instrucciones del Papa Francisco que, en los últimos meses, ha cambiado la regla del Catecismo de la Iglesia católica sobre la pena de muerte, que ahora dice: "La Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y dignidad de la persona, y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo" .

Corea del Sur está clasificada como un " país abolicionista de facto", visto que la última ejecución capital tuvo lugar en 1997, aunque la pena de muerte sigue estando técnicamente en vigor para castigar delitos graves.
 
 
 

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