AMÉRICA/MÉXICO - Migrantes, protección de menores, violencia, libertad religiosa: mensaje de los...

Ciudad de México – “Diversos son los retos que enfrentamos durante el 2019 y que como Iglesia Católica hemos atendido con la debida urgencia y responsabilidad. En este contexto nos unimos al sentir y al caminar del pueblo mexicano. Seguimos en oración por las situaciones especiales que estamos viviendo y nos empeñamos con nuestras mejores fuerzas para seguir apacentando al pueblo que el Señor nos ha confiado”. Lo escriben los obispos de México en un mensaje por el nuevo año, publicado el 14 de enero, firmado por Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey y Presidente de la CEM y por Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola, Obispo Auxiliar de Monterrey y Secretario General de la CEM.
“La emergencia migratoria – escriben en el mensaje recibido en la Agencia Fides - que comenzó con las grandes caravanas de 2018 y prosiguieron en 2019 han sido la oportunidad para hacer efectiva la caridad de nuestra Iglesia en México, en la persona de nuestros hermanos migrantes. Miles de ellos han entrado a nuestro país en los últimos meses y el flujo no se ha detenido”. El donativo del Papa Francisco de 500.000 dólares, recibido para la atención a los migrantes en México, ha sido utilizado para realizar 32 proyectos dirigidos a cubrir la demanda emergente de alimentación, medicamentos y vestido. En algunos albergues, se han rehabilitado algunos ambientes, en otros se ha realizado la compra de artículos y muebles. Y para la seguridad de los voluntarios y migrantes, se ha completado una barda perimetral en algunos centros de acogida. “Esperamos concluir los proyectos en el mes de febrero – escriben – y seguir contando con la generosidad del Pueblo de Dios para sostener este apoyo a nuestros hermanos migrantes”.
La segunda cuestión se refiere al tema de protección a menores: los obispos recuerdan el avance en la construcción de las comisiones diocesanas, siendo 14 las existentes. El Consejo Nacional de la Protección del Menor, ha integrado a miembros de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México para caminar junto con las congregaciones religiosas hacia la abolición del Abuso Sexual a menores en el ámbito eclesial. “En total, ha habido en estos últimos 10 años 426 sacerdotes que han sido investigados. 173 procesos están todavía en curso, 253 han sido completados y 217 sacerdotes han sido dimitidos del orden clerical”.
“El año 2019 ha sido uno de los años más violentos que hemos vivido en nuestro país, acontecimientos que han lastimado profundamente a toda la sociedad, y también a sacerdotes e iglesias” continua el texto, citando los 272 centros en los que, entre otros muchos servicios, la Iglesia asiste a las víctimas de la violencia, trabaja en centros de recuperación de adicciones, de atención a mujeres, consultorios psicológicos, atención a reclusos, centros de escucha a víctimas, atención a niños de la calle y atención a familias desaparecidas.
“Amplio es el trabajo social que realiza la Iglesia católica en el país – subraya el texto de la CEM - . Para seguir colaborando en favor de la sociedad se necesita actualizar el marco jurídico que rige uno de los derechos fundamentales para toda sociedad democrática moderna, que es de la libertad religiosa, actualizando la ley secundaria de libertad religiosa, sosteniendo el principio histórico de separación entre la Iglesia y el Estado, acorde a los más avanzados criterios internacionales”.
Los obispos subrayan la importancia de que no se persigan privilegios para ninguna Asociación Religiosa, sino más bien que se busque “que las iglesias y sus ministros puedan desarrollarse debidamente, y que la libertad religiosa sea protegida por un eficaz tutela jurídica y que se respeten los supremos deberes y derechos de los hombres para desarrollar libremente la vida religiosa dentro de la sociedad. Profesamos la separación auténtica de la Iglesia y del Estado, y la plena autonomía de ambos en sus campos específicos”.
El mensaje concluye con la invitación de los obispos mexicanos a mirar con fe y esperanza hacia este año 2020, para que sea “un año donde reine la paz, la reconciliación y el diálogo, un año donde todos como sociedad nos comprometamos con el cuidado del hermano, y de la Casa Común, mirándolo juntos como una oportunidad de volver nuestra mirada y corazón a Cristo Nuestro Salvador”.
 
 
 

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