AMÉRICA/MÉXICO - Los docentes contribuyen cotidianamente a la formación de una cultura más humana...

Ciudad de México - "Con gratitud queremos felicitar a todos los docentes de nuestro país, reconociendo su valiosa contribución diaria a la formación de una cultura cada vez más humana, fraterna y solidaria". Este es el inicio del mensaje que con motivo del "Día del Maestro", el jefe de la Pastoral de Educación y Cultura de la Conferencia Episcopal Mexicana, monseñor Enrique Díaz Díaz, obispo de Irapuato, dirigió a quienes considera que son "operadores indispensables del esfuerzo educativo diario en nuestro país".

"El trabajo profundamente humano de un maestro en el aula no puede ser reemplazado nunca, porque no es solo un transmisor de conocimientos, técnicas o competencias. Se trata también de una expresión del cuidado, el afecto y la dedicación que todo ser humano requiere en su camino de comprensión de la realidad. Todo centro de educación preescolar, primaria, secundaria, superior, tecnológica y universitaria de la primera infancia "es un espacio en el que la persona forja su propia concepción de sí misma, de su propia realidad, de la historia, del mundo y de Dios, en plena libertad y responsabilidad. Solo a través de un proceso educativo, que implica diálogo y encuentro, la persona descubre que está llamada a responder a las preguntas fundamentales de la vida: ¿quién soy yo?, ¿cómo puedo ser útil a este mundo?, ¿cuáles son mis habilidades con las que puedo transformar constantemente esta realidad en una realidad cada vez más positiva y plena, y así lograr la felicidad? y ¿cómo puedo hacer elecciones de vida sólidas y coherentes frente a la realidad histórica a transformar?

Los obispos hacen un llamado a todos los ciudadanos "para que promuevan una educación solidaria, de la mano de toda institución educativa" y subrayan: "Es un tiempo de prudencia, de fortalecimiento del Estado de derecho, de generación de seguridad en las decisiones públicas, de máxima reflexión y transparencia por parte de todos, así como de solidaridad con los más necesitados". Piden que se asuman responsablemente los grandes retos de este tiempo y, en particular, que los padres, "que son los primeros responsables de la educación de los niños y jóvenes, se impliquen cada vez más en la vida escolar".

En la conclusión se afirma que "el desarrollo humano, integral, solidario y sostenible, como subraya el papa Francisco en su encíclica Laudato si', es la única brújula que puede guiarnos en nuestro camino compartido por el bien de todos los mexicanos y de toda la humanidad".

Según el último Anuario Estadístico de la Iglesia, en México la Iglesia gestiona 3,047 jardines de infancia, 2,436 escuelas primarias y 2,045 escuelas secundarias. .
 
 
 

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