ÁFRICA/NIGER - El p. Luigi Maccalli sigue prisionero peor aún queda un hilo de esperanza


Niamey - “En el patio de la misión de Bomoanga, ya no hay nadie para recibir a quienes necesitaban ser escuchados, consolados o encontrar una mano amiga que quisiese compartir su dolor", así lo escribe el p. Mauro Armanino, de la Sociedad de Misiones Africanas, hermano de comunidad del p. Luigi Maccalli secuestrado el 17 de septiembre de 2018 y que aún se encuentra en manos de sus secuestradores, unos completos desconocidos.
A pesar de las notas desalentadoras que se están difundiendo debido al silencio prolongado desde aquel día de hace dieciséis meses, cuando el misionero fue sacado por la fuerza de su misión en Bomoanga , la oración y la esperanza de muchas personas continúa sin cesar.
“Una señora local que cuida a niños desnutridos, nos decía con desanimo que la desaparición del padre está llevando a la muerte de la comunidad. Además nos comentó su dolor por la 'falta de acción' de Dios que, según ella, parece que se limita a 'mirar' lo que ocurre”, señala el p. Armanino explicando algunas de las notas de desconsuelo que empiezan a surgir entre la gente. Pero "tal vez ella no se ha dado cuenta de que desde Niamey, pasando por Bomoanga, el pueblo del secuestro de Pierluigi, se mantiene vivo un hilo delgado que no se ha roto. Un hilo de fuego y arena llamado esperanza". Son muchos los hermanos de comunidad del misionero secuestrado y los fieles en Níger, en Italia y en otras partes del mundo, que continúan rezando y esperando poder abrazar nuevamente al Padre Luigi Maccalli.



 
 
 

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