Lo Imposible

Reseña
Calificación de Reseña
Fecha de lanzamiento
Duración
1h 54m
Director
J.A. Bayona
Elenco

Naomi Watts
Ewan McGregor
Tom Holland
Samuel Joslin

Reseña INCLUYE spoilers

Reseña

Sensaciones generales

•Ver esta película fue desesperante. A cada rato me volteaba para no mirar directamente. Me la pasé apretando la almohada para ahogar mi frustración e impotencia. De esas veces que dice “no puedo más”.

No es la primera película que veo sobre desastres naturales basada en una historia real, pero a diferencia de otras, como por ejemplo Titanic que cuenta una historia de amor ficticia basada en un hecho histórico, esta película cuenta una historia tal como sucedió en la vida real.

Sí, tiene momentos irreales. Cosas que uno podría pensar que sólo se le ocurrirían a un buen guionista de Hollywood. Pero precisamente por eso la película se llama “Lo imposible”. 
 
Creo que ya había platicado que cuando termino de ver películas o series basadas en historias reales me encanta ponerme a leer todo lo que encuentro sobre dicha historia.

En esta ocasión se me apachurró el corazón al leer la cantidad de muertes que provocó el tsunami de Tailandia en el 2004.

Ahora, la película se centra en lo que pasaron Lucas y su familia al ser víctimas de este desastre natural.
Dentro de esa narrativa, la forma en la que se cuenta toda la historia, buscando que logremos enfocarnos meramente en la familia de protagonistas, creo que sacrifica un poco la perspectiva general del suceso.
Por ejemplo, las sensaciones de angustia que tuve en todo momento las provocó mi preocupación por la familia y no tanto por la magnitud del desastre.

Pero no me quejo, después de todo estamos viendo una película y no un documental.


Como es muy claro que, aunque toda la familia sufrió esta experiencia, la historia que se cuenta a través de la película gira en torno a la relación entre María y Lucas. Por lo tanto, no te sorprenderá que los tres momentos que elegí de la película también estén directamente relacionados con estos dos personajes.


Mis tres momentos

1-La mamá insistiendo en ayudar a Daniel.
Están en medio del caos. Apenas han sobrevivido al Tsunami. María tiene heridas muy graves y Lucas debe asumir un papel que nunca había contemplado: ser el protector de su mamá.

Mientras buscan un lugar para refugiarse con el latente temor de que otra ola llegue de repente se puede percibir que el entorno físico es un reflejo de lo que están sintiendo en su corazón. No se veía ningún rayo de esperanza a su alrededor.

En medio de la búsqueda por ese “lugar seguro”, a lo lejos se escuchan los gritos de un pequeño.
María le pide a Lucas que guarde silencio para tratar de localizarlo. Se dispone a ir en su búsqueda.
Lucas de repente toma el control de la situación asumiendo su nueva responsabilidad y le insiste a su mamá que no vayan. 
—Debemos resguardarnos, otra ola puede llegar en cualquier momento— le dice.
Pero María es madre, su instinto no desaparece, al contrario, en circunstancias como estas se agudiza.

Ella lo confronta pidiéndole que imagine que ese niño fuera uno de sus hermanitos. Lucas, perdiendo el control le grita a su mamá entre lágrimas:
—¡Ellos ya están muertos! ¡Papá, Thomas y Simón están muertos!

Aun teniendo que lidiar con dos heridas físicas muy graves, con el dolor de pensar en haber perdido al resto de su familia y el de ver a su hijo mayor perdiendo su inocencia en cierto modo, María insiste en ayudar a ese niño en problemas.

Después de ese momento de desahogo Lucas comprende que no pueden dejar solo al pequeño y accede a la petición de su mamá.
Por fin lo encuentran. 
Es un niño de unos 4 años, atrapado entre escombros, asustado y sin su familia.

A mí, más que sorpresa, (cualquiera con un corazón mínimamente sensible haría lo mismo) ver que María insistiera en ayudar a ese niño me generó admiración por la nobleza humana.
Me hizo pensar en la capacidad que tenemos de velar por el bien ajeno aun cuando nos encontramos en condiciones críticas. Incluso si eso pone en riesgo la vida de nuestros seres más amados.

El ser humano es capaz de hacer lo que sea por ayudar a alguien indefenso.
Me impacta pensar en eso porque lo veo como uno de nuestros instintos básicos y más naturales.
Y, sin embargo, es tan fácil perderlo de vista en el día a día.

De verdad no me atrevo a dudar que cualquier persona que conozco haría exactamente lo mismo que hizo María en esa situación, y lamentablemente muchos hemos decidido no velar por la vida de tantos niños que como Daniel, necesitan que alguien más los ayude a sobrevivir.

Es impresionante la facilidad que tenemos para permitir que se nos entumezca ese instinto de velar por el bien de los demás. Ver que se necesita un desastre natural de esa magnitud para atrevernos a ser solidarios.

Incluso, si no hay una ola gigante o un terremoto de por medio, muchas veces hasta nos incomodan esos “gritos” de ayuda que vienen de los más necesitados.

Sí, es lógico pensar que cualquiera de nosotros haría lo mismo que hizo María en una situación similar. Pero es ilógico pensar que son muy pocos los que hacen lo mismo aun cuando las circunstancias no son tan “graves”.


2-La mamá invitando a Lucas a ayudar a la gente del hospital
Este es otro momento muy de la mano del anterior.

Lucas y María ya están en un hospital. María recibe algo de atención médica, aunque todavía no es atendida como debería.
Su hijo está todo el tiempo a su lado, tratando de no derrumbarse, tanto física como emocionalmente.

El hospital es un caos total. Cientos de personas llegando en estatus de emergencia. Gente corriendo de un lado a otro. Llanto y gritos de dolor, de desesperación, de frustración.
 
Los médicos no se dan abasto. Los pacientes y familiares no tienen cabeza para ser empáticos. 
Cada uno exige la atención que necesitan sin ser capaces de comprender que no son los únicos en esa situación.

En la misma sala donde se encontraban ellos entró un señor gritando el nombre de sus familiares a quienes no encuentra.
Al escucharlo, María le pide a Lucas que lo ayude a buscar a su familia.

No sé si lo pensó como un medio para distraerlo, si fue un empujón para que él se sintiera útil, o si meramente fue un impulso instintivo por ayudar a los demás, pero fue algo que provocó una sensación determinante para la vida de su hijo.

Lucas se acerca a este señor, le pregunta los nombres de su esposa e hijos, y los anota en una libreta.
Entonces, se dispone a recorrer el resto del hospital buscándolos.

Esto desata un efecto en cadena, ya que al entrar a otras salas gritando los nombres de esta familia desaparecida, otras personas le piden a Lucas que haga lo mismo por sus seres queridos.
La lista de Lucas es cada vez más larga y, por ende, la responsabilidad que siente de hacer algo al respecto también va creciendo.

En la película vemos que este primer señor logra reencontrarse con uno de sus hijos gracias a la ayuda de Lucas. No nos narran si logro encontrar a más familiares desaparecidos, pero el efecto que esta experiencia provocó en él fue trascendental.

Hoy en día Lucas es médico y da charlas inspiracionales y cuenta que todo lo que hace es, en gran parte, como consecuencia de la experiencia de ayudar a la gente en el hospital.

De esta realidad parte lo que me hizo elegir este momento de la película.

Vivir una tragedia como esa sin duda alguna dejó una huella imborrable en todos los que sobrevivieron.
Pudo ser una huella que les hiciera más pesada la existencia, o pudo ser una huella que los impulsara a salir adelante.
En el caso de Lucas fue la segunda opción.

María impulsó a su hijo a eso, a no encerrarse en sus necesidades particulares.
Pudieron quedarse ahí en su cama de hospital lamentándose por su sufrimiento e ignorar los gritos de ese padre de familia buscando a sus seres amados.

Pero no fue así. Ambos fueron capaces de sentir el dolor ajeno y sumarse a él para tratar de aliviarlo un poco y eso resultó en una vocación.

Estoy seguro de que la capacidad de ver la necesidad ajena como una necesidad propia es la clave para salir adelante como humanidad en medio de cualquier circunstancia.

3-Lucas viendo a Daniel con su papá.
Y, por último, la recompensa del esfuerzo hecho.

Lucas, María y Daniel, (el niño al que ayudaron en los escombros) fueron rescatados por algunos lugareños y llevados a una aldea para atenderlos.
La misma gente del lugar decidió llevar a María al hospital más cercano. Sin poder comunicarse claramente con nadie ya que no hablaba su idioma, Lucas optó por subirse a la camioneta donde estaba su madre para acompañarla, pero perdieron de vista a Daniel y lo dejaron en la aldea.

Ya en medio de su campaña de ayuda para localizar familiares en el hospital, Lucas ve a Daniel en los brazos de su papá.

Es una escena que dura apenas unos segundos, pero la escogí por todo lo que simboliza más allá de ese momento.

Lucas se llena de alegría al ver que Daniel encontró a su papá y que éste está sumamente feliz por haber recuperado a su hijo pequeño.
Esa sensación de gozo es incontenible y Lucas siente la necesidad de compartirlo con su mamá.
Necesita decirle que ella tenía razón, que haberse desviado para ayudar a Daniel fue lo correcto y que eso trajo felicidad al pequeño, a su familia, a Lucas y también se la traería a ella.

Por distintas circunstancias que se fueron presentando Lucas no pudo decírselo a su mamá hasta algún tiempo después.
Pero me gustó ver reflejada esa necesidad de comunicar el bien.

No es que hagamos acciones buenas para ver los resultados y obtener una gratificación inmediata. 
Pero sí pienso que cuando uno ve los frutos del bien surge una necesidad enorme por comunicarlo. 
No para presumir lo “buenos que somos”, sino para contagiar lo bien que nos hace sentir hacer el bien.

Además, creo que también vale la pena pensar en el impulso que nos puede dar el ver esos resultados.
En medio del caos, de seguro Lucas se sintió motivado para seguir ayudando a la gente al ver que Daniel y su papá estaban felices por encontrarse.
Y el saber que él había sido parte de esa felicidad debió ser un impulso enorme para no detenerse.

Creo que la mejor manera de honrar las cosas buenas que hacemos es seguir haciéndolas sin importar si nos toca ver los resultados o no.

Conclusiones
Definitivamente es una película que te aplasta un poco el corazón, pero también te deja grandes sensaciones.
Sí parece imposible que las cosas hayan sucedido de esa manera en la vida real, pero esa es otro gran recordatorio que nos deja esta historia: nada es imposible para Dios.
Y no me refiero a la enorme bendición que esta familia tuvo al sobrevivir todos.
Me refiero a haberse repuesto de esa experiencia tan traumática de una forma tan enriquecedora.

No importa que tan malas sean las circunstancias en las que te veas inmerso.
Cuando tu corazón está enfocado en buscar el bien hallarás la luz necesaria para iluminar tu oscuridad.

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