Selfie Espiritual: Reflexión sobre él Espíritu Santo

Un Selfie Espiritual

¿Qué es lo primero que hiciste cuando entraste a la iglesia el día de hoy? Me imagino que metiste tus dedos en él agua bendita e hiciste la señal de la cruz. Hacer la señal de la cruz afirma nuestra fe en la Santísima Trinidad. Decimos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Pero tristemente debemos admitir que conocemos muy poco sobre él Espíritu Santo. ¿Recuerdas algunas de las imágenes del Espíritu Santo que se describen en la Biblia?

El símbolo más común del Espíritu Santo es la paloma. La encontramos en la historia del bautismo de Jesús en el río Jordán cuando “el Espíritu descendió sobre él.” El agua es un símbolo del Espíritu Santo ya que significa nacimiento y vida -representando la limpieza y la acción de dar vida del Espíritu Santo en el bautismo. La nube también es usada como símbolo del Espíritu Santo porque la nube provee agua de vida como en el Antiguo Testamento cuando Dios dirige a su gente con la nube o se les aparece en una nube. En el Evangelio de hoy, encontramos los símbolos de fuego y viento representando al Espíritu Santo. El fuego que aparece en la lectura del Evangelio es parecido al arbusto ardiente del Monte Sinaí. La palabra Hebrea para espíritu “ruah” también significa viento. El viento que sintieron los apóstoles era similar al viento que sopló sobre las aguas al principio de la Creación. Hoy celebramos la Fiesta de Pentecostés. La palabra Pentecostés viene de la palabra Griega pentecostes que significa 50. Hoy es él 50vo. día después de la Pascua. La fiesta conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. Es celebrado como el cumpleaños de la Iglesia. Es por lo tanto no solamente una fiesta sino también un evento importante en la Iglesia. Tristemente  muy pocos de nosotros lo celebramos. Muy pocos Cristianos ven su  relevancia en la vida diaria. ¿Pero, quién es este Espíritu Santo? El Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, o el eterno Espíritu de Dios. Algunas personas tratan de explicar el Espíritu Santo como el poder del amor y verdad que emana del Padre y del Hijo. Cada vez que sientas que haz sido llamado por Dios o inspirado a hacer algo, es usualmente el movimiento del Espíritu Santo. Cincuenta días después de la muerte de Jesús, cumple su promesa, la promesa que hizo antes de subir al cielo y envía su Espíritu Santo. Los eventos sucedidos en él Monte Sinaí se repiten durante Pentecostés. El Espíritu se ha vertido en ellos - estableciéndose una nueva alianza, un nuevo pueblo de Dios, un nuevo Israel, el nacimiento de la Iglesia a la que pertenecemos.

Hoy, hagamos un movimiento popular. Me imagino que es algo familiar para ti. La mayoría de nosotros hemos intentado alguna vez tomar un selfie (autorretrato). Haz clic a ese teléfono imaginario. ¿Puedes ver tu autorretrato ahora? Míralo. Para algunos serán buenas noticias. Para otros quizás malas. Algunas veces ya lo sabías. Otros desearían tomar una nueva foto. Mira tú autorretrato. Mira a esos ojos, esos oídos, mira esas arrugas y él pelo. Mira esa sonrisa tan amable. ¿Qué tiene que ver este autorretrato con Pentecostés y el Espíritu Santo? Volvamos a nuestras lecturas. La primera lectura describe la venida del Espíritu como lenguas de fuego que cubrió a la comunidad reunida, permitiéndole hablar en diferentes idiomas. La segunda lectura nos narra que con la venida del Espíritu Santo a cada miembro de la comunidad se le dan diferentes dones y un mismo Espíritu. Estos dones no son motivo de competencia sino deben ser usados al servicio de la unidad. El Evangelio también nos instruye en la venida del Espíritu, y lo describe como nuestro Ayudante que nos guiará y nos hará conocer la toda la verdad. En primer lugar, el Espíritu Santo es un Espíritu de entendimiento y comunicación. Construye unidad dándole vuelta al caos producido por el evento de la  Torre de Babel en el Antiguo Testamento. De la misma manera, la tecnología desea ser como una torre de Babel - dar una solución a todos nuestros problemas como el teléfono inteligente. Pero las personas no se están haciendo más listas con el teléfono inteligente. No son más inteligentes especialmente en sus relaciones.  ̃El problema con los “selfies” y los teléfonos inteligentes o nuestra excesiva y compulsiva adicción a estos aparatos pueden llevarnos a la pérdida del contacto personal/comunicación e intimidad. Una vez  fui a cenar a un restaurante con un amigo. En una de las mesas me fijé en una familia. Todos estaban callados. Chequé y vi que cada uno incluyendo los niños estaban ocupados jugando con sus tabletas. Las personas están perdidas en sus propios mundos con sus auriculares constantemente  en sus oídos. Dense cuenta de los nombres imac, iphones, ipads. Pongan atención en “I” (“Yo”  en español). Segundo, el Espíritu es fuente de todos los dones - una diversidad de dones. Develándose a sí mismo a cada uno con un don es también un servicio.  ̃No hay ningún problema en tomarse un “selfie.” Creo que nos permite ver nuestros propios e individuales dones. Pero una excesiva u obsesiva toma de “selfies” puede llevarnos a olvidar los dones de otros y solamente enfocarse en uno mismo, a menos que aprendamos a ver hacia los demás y no todo el tiempo estar enfocados en los teléfonos inteligentes; a menos que aprendamos a tomar menos autorretratos y ver más la belleza en la otra persona. Entonces no veremos la diversidad de los dones del Espíritu Santo en los demás. Debemos aprender a estar agradecidos por estos dones y usarlos en servicio de los demás. ¿Todavía tienes tu “selfie” imaginario? Bueno, enséñalo a la persona por un lado tuyo. Cuando veas el selfie del otro, dile a él o ella que hermoso/a y agraciado/a es. Dios te ama cualquiera sea el selfie que te tomes. Tercer, en nuestro Evangelio, Jesús nos deja con su Espíritu como nuestro ayudante. Pero con la venida de estos aparatos y la tecnología, pensamos que no necesitamos de los demás. No necesitamos ayuda.   ̃Lo puedo hacer solo sin ayuda de nadie. Anteriormente, las personas pedían ayuda para tomarse una foto a sí mismo pero ya no. Como prueba tenemos el brazo extensible para selfies. Dependemos mucho de esos artefactos. Googleamos casi todo. Aún nos googleamos a nosotros mismos. Dependemos tanto de ello que podemos perder casi todo, podemos perder nuestras almas pero no nuestros teléfonos inteligentes. Parece ser que hay una dependencia excesiva en nosotros mismos y en nuestros artefactos. Ahora tomemos una vez más nuestros teléfonos inteligentes. Los que no tienen uno, imaginen el más avanzado teléfono inteligente que pudieran y no pudieran tener. Ahora tómense un “selfie” pero esta vez le llamaremos un “selfie espiritual.” ¿Qué pasaría si pudiéramos tomar un “selfie espiritual”? ¿Qué pasaría si pudiéramos ver lo que hay en nuestros corazones y en nuestras mentes? Piensa y reflexiona la mente de ese selfie - los pensamientos, la curiosidad, las lágrimas, los temores y las esperanzas. ¿Qué te mostrarían? Lo que fuera que veas, Dios hará uso de ti. Y ponlo en tu mente, la promesa del Señor del Espíritu Santo - nuestro Paráclito, nuestro Ayudante, nuestro consolador, defensor.

¿Haz leído el libro, “Él Principito”? La zorra le dijo al príncipe su secreto. La zorra dijo, “Lo que es esencial es invisible al ojo.” Lo que ves no cambia no importa él ángulo desde donde lo mires. Pero lo más importante es lo que está dentro no fuera de ti. En el Evangelio de hoy, Jesús dice, “cuando el Ayudante venga del Padre, él será mi testigo y ustedes también serán mis testigos...” Cada vez que te tomes un selfie, mira la imagen en tu teléfono, ¿cómo has respondido a la invitación de Jesús para ser sus testigos en el mundo? ¿Te pareces más a Jesús? Ora al Espíritu Santo: “Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciéndelos en el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y todo será creado. Y Tú renovarás la faz de la tierra. Oh Dios, que con la luz del Espíritu Santo, instruiste los corazones de tus fieles, concede por este mismo Santo Espíritu que seamos verdaderamente sabios y que gocemos de sus consolaciones. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

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