Lo que aguarda el futuro


Un pequeño grupo de estudiantes se reunieron durante la Navidad. Inevitablemente surgió el tema de las resoluciones de Año Nuevo. Estuvieron de acuerdo en que todos serían completamente honestos al compartir sus resoluciones de Año Nuevo y que compartirían como vivirían mejor en el 2019. 

Robert comenzó y dijo: “Voy a cambiar mis hábitos alimenticios, sé que estoy sobrepeso, cómo demasiada comida chatarra, comida rápida, comida instantánea, pero me adormecen y me siento cansado todo el tiempo. Un día seré obeso y entonces tendré diabetes así que he resuelto ponerle un fin y comer comida saludable, pescado, vegetales, frutas y no comer mucho arroz. I prometo caminar más.” Todos en el grupo asintieron con la cabeza y felicitaron a Roberto, prometiendo que lo ayudarían como si ellos también necesitaran cambiar su estilo de vida.

El próximo turno fue de Ella. “He resuelto luchar contra mi adición a las redes, noticias basura, Facebook, y el chatear sin parar. Está tomando control de mi vida, me distrae de mis estudios y estoy sacando calificaciones bajas. Cuando me despierto en las mañanas, lo primero que hago no es agradecer al Creador por el regalo de la vida y otro día para vivir y aprender, sino que agarro mi celular. Tengo que ver que mensajes han entrado, y ninguno es de suma importancia, son triviales y absurdo. Y luego estoy tan molesta e irritada cuando tengo poca batería. Estoy perdiendo mi vida, no tengo nada que mostrar por ello, el tiempo nunca regresará, horas gastadas todos los días y mis estudios se ven afectados también. Tengo que dejarlo, pero no sé cómo.”

Robert le dijo, “prometo que no te escribiré mensajes nunca más, ya.” Todos rieron y empatizaron con Ella, los otros comparten su problema en diferentes escalas. Algunos de los otros miembros del grupo se sintieron culpables de la misma adicción y miraban al piso, frustrados. Otros apagaron sus celulares. 

Luego era el turno de Benzie. El confesó que tenía que gastar menos. Aparte de también estar enviando mensajes constantemente, dijo que compraba compulsivamente. “Para el Nuevo Año, juro que no volvo a ir al centro comercial, cada vez que voy tengo que gastar y comprar algo, sin importar cuan trivial sea. A veces es solo un pequeño aparato, un accesorio, una camiseta nueva, pero ya tengo tantas. Siempre ando rogándole a mis padres para que me den más dinero y tengo una pequeña deuda porque soy un prisionero del consumismo. Así que, ya no más centro comercial ni gastos para mí,” dijo.  

Miriam tomo su tiempo antes de compartir. Se sentó silenciosamente en el grupo, nerviosa y atemorizada. Ella la alentó. “Lo que tienes que sacrificar no puede ser tan malo. Dinos que va a ser tu resolución.” El grupo se rio.

“Bueno,” dijo lentamente, pero con convicción, “he leído mucho sobre sentirse inadecuado e inseguro. Creo que es por lo que veo en la televisión y por cómo nos dicen que todos debemos vernos como los famosos. Siento que no soy yo misma y estoy intentando ser otra, una persona imaginaria. Me aconsejaron que me olvidara de mí misma involucrándome con otras personas y ayudándolas. Así que mi resolución de Año Nuevo es unirme al grupo de jóvenes activistas e involucrarme ayudando a los pobres. Estoy demasiado obsesionada con tomarme fotos y compartirlas en las redes y todo el día me la paso mirándome en el espejo, arreglando mi cabello y maquillaje.”

“Verdaderamente soy muy egoísta. Voy a encontrar mi verdadero yo y dejar de intentar de cambiar mi apariencia. Mi otra resolución es dejar de usar crema para blanquear mi piel. Sé que me puede hacer daño. No estoy feliz con mi vida y quiero cambiarla. Creo que lo que debo hacer es olvidarme de mi apariencia y dejar de preocuparme por como otros me ven. Voy a olvidarme de eso e involucrarme en la vida de otros. Esa es mi resolución de Año Nuevo. Va a ser un reto, pero tengo que hacerlo,” dijo al grupo. Todos aplaudieron. “Si, todos podemos cambiar si aumentamos nuestra voluntad. Podemos hacerlo.”

“Bueno, ¿Por qué no nos unimos todos al grupo activista y trabajamos en un proyecto juntos?, así nos podemos ayudar el uno al otro a ser más fieles a nuestras resoluciones y cambiar nuestro estilo de vida, juntos quizás todos seamos fieles a nuestras resoluciones,” dijo Ella.

Estas confesiones y resoluciones podrían inspirar a muchos a cambiar su estilo de vida también. Al adentrarnos en el Nuevo Año 2019, debemos pensar y actuar de manera que podamos vivir vidas más significativas. ¿Podremos encontrar mayor libertad personal y tener más disciplina para controlar nuestras propias vidas y ambiente? ¿Podremos liberarnos del poder del consumismo que estimula nuestra avaricia? Los maestros de la manipulación quieren que seamos egoístas y que gastemos y acumulemos cosas.

La economía y quienes la controlan no nos ven como personas, sino como consumidores, no como ciudadanos sino como eslabones en una gran rueda la cual produce ganancias y gracias a la cual acumulan grandes cantidades de dinero para ellos. Millones de toneladas de comida en perfectas condiciones es echada a la basura a diario en países desarrollados donde los pobres se mueren de hambre. Consideremos esto: “la desigualdad ha creado un mundo donde 62 personas tienen una riqueza equivalente a lo que tiene la mitad más pobre de la población del mundo,” dice Oxfam en un informe. Nuestra resolución para el 2019 debe ser cambiar eso al trabajar para la justicia social y la igualdad. 

Padre Shay Cullen SSC

por Padre Shay Cullen SSC

El Padre Shay Cullen es un Misionero Columbano que vive y trabaja en Filipinas desde 1969. Es el fundador de la Fundación Preda, que trabaja para poner fin a la explotación de mujeres y niños.

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