Misa de la Malla


La colonia Puerto Anapra o “Rancho Anapra”, como comúnmente le llaman los pobladores de la misma, se encuentra exactamente en la línea fronteriza con Estados Unidos, lo que ha dado lugar a que sea uno de los puntos clave para el cruce de las personas que buscan mejores oportunidades de empleo en ese país y, arriesgan todo por cruzar de forma ilegal y escabullirse e internarse del otro lado de la frontera. En algunos casos, las personas logran su cometido y encuentran una esperanza para lograr el “sueño americano”, sin embargo, son muchos los que se quedan en el camino, en el mejor de los casos son atrapados por la policía fronteriza y después deportados a su país de origen, o en ocasiones solamente regresados a México. Pero no son pocos los que, por buscar un mejor futuro económico en Estados Unidos, pierden la vida en el camino, se quedan rezagados por ya no tener las suficientes fuerzas para continuar, o por diversas razones y causas, no se vuelve a saber de ellos, esa, sin duda, es la realidad de la extensa frontera entre México y los Estados Unidos de América. Y es que, nuestro país, ve desfilar a personas de diversas naciones, centro y sudamericanas que van en busca de “mejores oportunidades”, algunos lo logran, otros tantos no solo no lo logran, sino que lo pierden todo, hasta la vida.

Es por eso que en esta misma colonia año con año, se lleva a cabo una celebración religiosa muy especial. Las Diócesis de Cd. Juárez, El Paso Texas y Las Cruces Nuevo México, se unen para ofrecer una Misa por todos los migrantes que perdieron la vida intentando cruzar la frontera. Esto se realiza en una fecha especial, el 2 de noviembre, día en el que, en México, se celebra el día de muertos, una tradición prehispánica que pretende honrar a los muertos.

En este día, no solo converge una tradición y una celebración religiosa, sino también emociones, añoranzas, recuerdos y una realidad. Feligreses de ambas fronteras se reúnen con el fin de hacer una sola comunidad, intentando superar la barrera metálica que hace a familias estar tan cerca y tan lejos a la vez, padres e hijos que no pueden abrazarse, parejas que entre la malla intentan regalarse un beso y darse ánimos, con la esperanza de pronto volver a estar juntos.

La comunidad católica de la Parroquia Corpus Christi en Puerto Anapra fue, por varios años, testigo de esta celebración, colaborando con los preparativos para llevar acabo la “Misa de la malla”. Sin embargo, el año pasado la diócesis de Ciudad Juárez, en conjunto con la diócesis de El Paso y de las Cruces, decidieron cambiar la sede de la celebración realizándola esta vez en “El Punto”, lugar en donde el Papa Francisco celebró la Misa multitudinaria en su visita a Cd. Juárez. A pesar del cambio del lugar de celebración, el significado y la emotividad siguen siendo los mismos, recordar, honrar, orar y ofrecer la Celebración Eucarística por aquellas personas que murieron intentando tener una mejor calidad de vida lejos de sus hogares y de sus familias.

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