Los Padres Columbanos iniciaron con la visión y el celo apostólico del Padre Eduardo Galvin. El P. Galvin recibió el sacerdocio católico en Irlanda, su país natal, y trabajó como asistente en la parroquia del Santo Rosario, en Brooklyn, Nueva York. Fue allí donde sus sueños de viajar a China como misionero empezaron a tomar forma. A través de circunstancias guiadas por la Providencia, el sueño del P. Galvin se hizo realidad cuando arribó en Hangchow, China, en 1912, para iniciar la labor que definiría su vida. El P. Galvin se conmovió con la pobreza y desgracia que sufría China, pero le impactó más la pobreza espiritual en que vivían sus millones de gentes. Sin misioneros que les enseñaran, millones de chinos no conocían a Jesucristo y a su mensaje de salvación.
Pero un solo hombre, ante tantos millones, podía hacer poco para dar a conocer la palabra de Dios, así que el P. Galvin escribió a sus amigos, buscando ayuda. En 1916, dos sacerdotes diocesanos se unieron a él. Los dos recién llegados le urgieron a que viajara de nuevo a Occidente y organizara una sociedad misionera. Al verlo vacilar en aceptar su consejo, sugirieron llevar a cabo una novena de Misas.
"Una vez terminada la novena," escribió más tarde, "nos pusimos de rodillas en mi habitación... Abrí la Biblia al azar y en la parte superior de la página derecha leí el siguiente versículo: «¡Sé valiente! No temas ni te asustes, porque contigo está Yavé, tu Dios, adondequiera que vayas»" (Josué 1, 9).
Inspirado de esa manera, el P. Galvin regresó a los Estados Unidos en junio de 1916 para compartir sus planes con sacerdotes y obispos. Animado con su apoyo, se embarcó a Irlanda y reclutó a sus primeros misioneros del seminario de Maynooth, donde él mismo había estudiado.
Uno de esos sacerdotes fue el Padre Juan Blowick, que ayudó a fundar la misión de China. Por octubre de 1916, ocho sacerdotes ya se habían unido a la sociedad, y con la bendición del Papa Benedicto XV, el siguiente año fue dedicado a sentar las bases y el cimiento de la misión.
El 29 de junio de 1918, se aprobó formalmente la sociedad y se puso bajo la protección de San Columbano, un monje que vivió en el siglo VI y cuya labor misionera consistió en la re-evangelización de la mayor parte de Europa, una tarea inmensa sólo comparable a la labor a la que se enfrentaba la naciente sociedad. Finalmente, la sociedad fue llamada Sociedad Misionera de San Columbano.
Poco después se abrió el primer seminario Columbano en Irlanda, y unos cuantos meses después la casa central en los Estados Unidos fue establecida al sur de la ciudad de Omaha, en Nebraska. En el año 1920, la Sociedad ya contaba con 40 sacerdotes y 60 seminaristas. Ese mismo año, el P. Galvin llevó al primer grupo de Columbanos a China y el P. Blowick dedicó sus energías a sostener a esta nueva organización.