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Sitio Columbanos
El 23 de abril tuve una experiencia misionera justo enfrente de mi oficina. Hablé sobre el tema de los organismos genéticamente modificados y el patentamiento de la vida ...
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El peligro planteado por la ingeniería genética a la integridad de la creación y a los medios de subsistencia de los campesinos a pequeña escala, es una fuerte preocupación moral y social de los misioneros Columbanos ...
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Durante casi 10 años, Tabitha Bark fue misionera Columbana laica en Taiwán, ejerciendo su ministerio con los trabajadores migrantes en la ciudad de Chungli. Pero su pasión fue siempre la seguridad de los alimentos y la siembra orgánica ...
Leer más...En mi parroquia, durante el sermón del sexto domingo de Pascua, se hizo la siguiente pregunta: “¿Qué es lo que le da a usted esperanza?”, relacionada con la Segunda Lectura que decía: “Siempre estén dispuestos para dar una respuesta acertada al que les pide cuenta de su esperanza.” (1 Pe 3, 15). El celebrante luego procedió a caminar entre la congregación y a preguntarle a las personas allí mismo para que dieran una respuesta. Empecé a ponerme nerviosa. ¿Me iría a preguntar a mí? ¿Cuál sería mi respuesta? Exhalé un suspiro de alivio cuando el sacerdote continuó su homilía y me di cuenta que estaba a salvo de tener que dar una respuesta, al menos enfrente de la congregación entera.
Pero la pregunta se quedó en mi mente. ¿Qué es lo que me da esperanza? Me tomó un poco de tiempo para llegar a una conclusión obvia, pero luego mi mente se iluminó. La misión es lo que me da esperanza. El ser transformada de maneras grandes y pequeñas, al experimentar el amor de Dios a través de los encuentros con las personas y la Creación, es lo que me da alegría.
El 23 de abril tuve una experiencia misionera justo enfrente de mi oficina. Fui invitada a hablar a un grupo de estudiantes de la Universidad Católica que llevaban una clase sobre ética y negocios. Hablé sobre el tema de los organismos genéticamente modificados y el patentamiento de la vida. Estos son dos temas con los cuales los Misioneros Columbanos hemos estado comprometidos durante ya varios años, y que se refleja en nuestros ministerios a las comunidades indígenas, rurales y agrícolas, en nuestros estudios teológicos, académicos y publicaciones, y a través de nuestra labor de gestoría aquí en la oficina de JPIC.
Debo admitir que entré al salón de clases un poco nerviosa, pues era un lugar poco común para hablar sobre la misión. El reto ante mí era presentar los datos sobre los temas y compartir la experiencia Columbana. Me preguntaba qué tan receptivos serían los estudiantes a ambos aspectos.
Cuando se llegó el tiempo para discutirlos, me sentí gratamente sorprendida. Muchos de los estudiantes están a punto de embarcarse en sus carreras profesionales y a través de nuestra discusión, vi a jóvenes comprometidos con su fe y a llevar valores de solidaridad y justicia al mundo laboral.
El compartir con los estudiantes fue un recordatorio real de que somos misioneros en todos los lugares, a toda hora, y con toda la gente. Esto es lo que me da esperanza.
Paz,
Amy Woolam Echeverría