Boletín de JPIC de
los Misioneros Columbanos
Cuestionando Estructuras, Transformando Vidas

Mayo / 2008
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ÍNDICE

Comercio

Alimentos Seguros y Saludables

El 23 de abril tuve una experiencia misionera justo enfrente de mi oficina. Hablé sobre el tema de los organismos genéticamente modificados y el patentamiento de la vida ...

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Es Necesario un Nuevo Paradigma Comercial

Organismos Modificados Genéticamente y el Patentamiento de la Vida.

El peligro planteado por la ingeniería genética a la integridad de la creación y a los medios de subsistencia de los campesinos a pequeña escala, es una fuerte preocupación moral y social de los misioneros Columbanos ...

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Respuesta Columbana: Jornada de Accion Global

Sembrando Semillas y Relaciones.

Durante casi 10 años, Tabitha Bark fue misionera Columbana laica en Taiwán, ejerciendo su ministerio con los trabajadores migrantes en la ciudad de Chungli. Pero su pasión fue siempre la seguridad de los alimentos y la siembra orgánica ...

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Una Respuesta Columbana:

Sembrando Semillas y Relaciones
Por el Padre Larry Barnett

Durante casi 10 años, Tabitha Bark fue misionera Columbana laica en Taiwán, ejerciendo su ministerio con los trabajadores migrantes en la ciudad de Chungli. Pero su pasión fue siempre la seguridad de los alimentos y la siembra orgánica, que era parte de su interés, participación e involucramiento en temas ecológicos.

Tabitha

Fue por eso que se mudó al ministerio Columbano entre el pueblo aborígen Atayal de Taiwán, entre las montañas de la parte central de ese país. Tabitha ahora trabaja entre los Atayales en DaGuan, una aldea de 50 familias que está situada precariamente a las orillas del río DaAn.

Poco después de su llegada, Tabitha convirtió un pedazo de tierra en frente de la pequeña iglesia de DaGuan en un huerto de verduras orgánicas. Allí cultiva chile, pimientos morrones, espinacas, lechugas, albahaca, cebollas y otras verduras de hojas verdes. Tabitha dice que el huerto es un testimonio importante de cómo debemos vivir los cristianos en la tierra, y una manera valiosa de ser parte de las vidas de las personas con las que convive y trabaja.

Después de laborar en la ciudad de Chungli, Tabitha, que es de Corea del Norte, se dio cuenta de su deseo de vivir en un lugar más cercano a la naturaleza. El mudarse a las montañas entre el pueblo aborígen fue el siguiente paso que dio. Los Atayales dependen de la naturaleza para sustentar sus vidas al dedicarse al cultivo de vegetales, árboles frutales (persimonios, ciruelas, duraznos y naranjas), y a través de la cosecha de retoños de bambú.

Es una labor dificultosa que a menudo tiene inciertas recompensas económicas.

Durante más de mil años, los Atayales han adquirido la sabiduría de cómo convivir con la naturaleza. Tabitha quería adquirir esa misma sabiduría. “Yo deseaba ser educada por ellos sobre el misterio de nuestra relación con la Tierra,” me comentó.

El huerto orgánico de Tabitha es una expresión visible y práctica de ese misterio. El simple vivir en las montañas, con su belleza escénica, aire limpio, paz y quietud, no es suficiente para Tabitha. El cultivar vegetales la acerca a la naturaleza y a la gente local. El estar pendiente y al cuidado de los vegetales es un paso hacia adelante para una comunicación más cercana con el mundo natural, y para educarse a sí misma y a otros sobre el valor de los alimentos sanos y la relación de los seres humanos con el mundo natural.

Empleos y mejores alimentos

Para competir con los alimentos importados y con los productos de las tierras bajas de Taiwán, el pueblo Atayal se ha acostumbrado al uso de pesticidas y a las hormonas de crecimiento en sus verduras y frutas. Tabitha dice que su huerto de verduras no se trata solamente de alimentos orgánicos, sino más bien sobre la seguridad de nuestra comida y los efectos poco naturales que los pesticidas tienen sobre la comida y la tierra. Así como la tierra lentamente se enferma por agregar aditivos no naturales, nosotros, los humanos, también lentamente nos enfermamos.

Este mensaje tiene particular relevancia para un pequeño grupo de mujeres católicas de la aldea. Ellas operan un restaurante local que ofrece comidas aborígenes a los turistas y a los visitantes al área. El restaurante fue iniciado para crear empleos para la gente, usando productos locales y para apoyar a las artesanías del área, tales como los tejidos.

Restaurante

Desde el principio, el restaurante ha sido eco-amigable y cultiva todos sus vegetales en huertos cercanos. Estos huertos no son orgánicos, pero las mujeres están conscientes del problema y activamente experimentan con remedios locales para controlar las plagas. Por ejemplo, regularmente riegan las verduras con una mezcla de agua y chile para evitar los daños causados por las orugas.

Tabitha tiene muy clara la conexión existente entre su huerto y su ministerio de misionera laica Columbana. Los seres humanos y la naturaleza procedemos de Dios, y nuestras vidas están interrelacionadas con Dios y su creación. Dios nos ha dado la conciencia —explica Tabitha— para reconocer quiénes somos, de donde procedemos, por qué estamos sobre la Tierra y qué misión tenemos que cumplir, incluyendo el cuidado mismo de la Tierra.

Nuestro pecado consiste en que no respondemos a este llamado. Jesús se hizo hombre para reestablecer nuestra relación con Dios, para reconciliarnos con Él. A través de la cruz y la resurrección, Jesucristo ofreció su vida por toda la creación, así que tenemos la obligación cristiana de comprender la total dimensión de nuestra nueva relación con Dios y con el mundo natural.

Tabitha ve esta relación en términos personales: “Nuestra jornda para comprender nuestra relación en Cristo es también una jornada para comprender más claramente quiénes somos. Como misionera laica, yo estoy compremetida con esa jornada.”

Tabitha también tiene claro que su presencia en DaGuan da testimonio a la verdad que, a través de nuestro bautismo, todos somos misioneros. Ella desea que la gente local conozca y viva esta verdad. Tabitha fue bautizada ya adulta, y su reflexión sobre su bautismo la ha llevado a ver que nuestra relación con la naturaleza es parte de nuestro llamado común a ser discípulos.

Un huerto orgánico vegetal en DaGuan es un símbolo importante de cómo podemos dar la nueva vida de Jesucristo al mundo. El tener verduras frescas y saludables para la cena es una razón suficiente para dar gracias diarias a Dios por su gracia. ¡También saben mucho mejor!

El Padre Larry Barnett, sacerdote Columbano, ha sido misionero en Taiwán desde 1982. Tiene un doctorado en antropología.

*Este artículo apareció en la revista en inglés “Columban Mission” de febrero 2008 www.columban.org y en la edición de mayo 2007 (Vol 8 #3) de la revista en español “Misión Columbana” (ver la sección Archivo de Revistas) en este mismo sitio www.columbanos.org

Acción sugerida:

La primavera ha llegado y los productos de campesinos agrícolas empiezan a aparecer en los mercados de verduras de su comunidad. Considere comprar productos que hayan sido cultivados de manera orgánica en su área. Si desea conocer algunos mercados en su área o si desea información más amplia visite www.localharvest.org